
Ella eray nadie lo sabía,pero cuando pasabalos árboles se arrodillaban.Anidaba en sus ojosel Ave Maríay en su cabellerase trenzaban las letanías.Ella era.Me desmayé en sus manoscomo una hoja muerta,sus manos ojivalesque daban de comer a las estrellas,por el aire volaban,romanza sin sonido,y en su almohada de pasosme quedé dormido.Gerardo Diego
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